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Crónica de Ida y Vuelta…

Sobre finales, caminos, caravanas, color, vientos, humos y…más vueltas

12/15/2011 | 10:02 | -


Es conocido el dicho que dice “uno propone y Dios dispone” y al final debo decir que sí, que es así. Inexorablemente uno no es dueño de sentarse a escribir (ni a otra cosa) cuando se le antoja. Y ante la evidencia irrefutable de que el Barba me lleva por donde quiere y me sacude de lo lindo cuando me emperro en contradecirlo, les contaba, es y fue, por ese motivo, que la nota de color de la primera final de la Unión Regional Deportiva no salió en www.minuto91.tv en tiempo y forma.

Así que, ante el impedimento de poder garabatear letras tras el cotejo de ida por el torneo Clausura, decía, tras ese inconveniente se me ocurrió algo `recontra inteligente´. Algo que `nunca´ sucedió, algo inédito en la historia del periodismo escrito y esto es juntar las dos finales en un solo artículo. Por eso, aquí, con ustedes, una crónica que corre más que el 5 del campeón, una crónica que tendría que ser convocada por el DT de la selección, una crónica de Ida y Vuelta.

 

 La primera final del torneo Clausura de la Unión Regional Deportiva dejó varios puntitos de color. Y como ese es mi trabajo no me queda otra que encaramarme en él. La cosa empezó de manera habitual en mi, o sea, el de partir para la cancha con considerable margen de tiempo. La única diferencia con otras oportunidades es que José Luis Payero me pasó a buscar y desde mi casa rajamos para Ayacucho. El trayecto hasta la ciudad de la “Fiesta Nacional del Ternero” no  fue muy divertido, y no lo digo por escasearnos temas de conversación, no, no, lejos de eso. Lo que nos concentró sobre manera fue el estado de la ruta. No le puedo contar la chacarera de dientes que nos comimos. Los Cráteres son tantos y tan grandes que con Pepe parecíamos piloto y copiloto de Rally. Yo decía pozo a la derecha y José muñecazo para la izquierda. Mi voz indicaba bache al centro y Payero se las ingeniaba para salir ilesos. Y así fue que llegamos una hora después. Y llegar es una forma de decir. Nuestros cuerpos contracturados y doloridos se dejaron llevar.  Solo faltó una manga y arco publicitario y las autoridades que nos recibieran con coronas de laureles.

Pero no estoy diciendo la total verdad. Ya que a dos kilómetros de arribar nos encontramos con la caravana de autos de la gente de Ferro y con el afán de sacar fotitos para la posteridad nuestro sufrimiento menguó un poco. Listo. Esta intro ya quedó. Voy por el colorido que dejó el partido, pero desmenuzados en posdatas. Usted pispe el que más le guste.

 

Posdata de Ida 1: Ya di un adelanto de lo que generó Ferro. Una veintena de autos y un micro hicieron que el tricolor fuera local en Ayacucho. Y sé que esto de local en tierra ajena puede parecer una metáfora, pero no, los de la Estación fueron locales literalmente. Porque encima, la tribuna más grande, la de cemento, la que generalmente usa el local, en este caso fue “copada” por el visitante. Y el gris cemento fue tapado por banderas, papeles, bombos y obviamente personas. La verdad es que impresiono el gentío. Ah, me olvidaba, la gente de Sarmiento ocupó las tribunas de madera que se encuentran pegadas a las cabinas de transmisión, pero no llegaban al centenar de almas. Igual llevaron trapos, papelitos y mucha pirotecnia.

 

Posdata de Ida 2: Y aquí me detendré en la última palabra usada en la posdata primera. Acá voy a chamuyarles de cohetes y pequeños explosivos.  Sé que este tipo de cosas aportan color a un partido, pero, ¿No están prohibidas? Si, lo están.  Así de simple y sencillo. ¿Entonces? Y esa es la pregunta que yo también me auto formulo. Esa y otras interpelaciones me asaltan, y algunas de ellas son: ¿Por qué la policía deja entrar estos artefactos? ¿Cómo se entiende que tras ser palpados antes de ingresar al estadio la guardia no les encuentre estos armatostes a los distintos hinchas que los pasan? Porque encima, los mismos agentes de seguridad a los que se les escapa este tipo de cosas son los mismos que revisan con ahínco a los periodistas y sus bolsos de trabajo y hasta intentan que las cámaras no entren. O sea ¿Cuál es el miedo que nos tienen? ¿Qué les saquemos fotitos cuando no trabajan?

Ah, me olvidaba. Cuando quien esto escribe se retiraba luego de copiar las formaciones en la cabina de Radio Tandil comandada por los jóvenes Franco Manazzoni y Pinchentti Altamirano, un rompe portones estalló en las cercanías y aparte del aturdimiento que esa explosión provocó en varios de los ahí presentes, las chispas quemaron la remera de este escribidor. En fin ¿Quién me la pagará? Y si…el gran bonete.

 

Posdata de Ida 3: La brisa que se levantó ni bien comenzó el partido fue creciendo de manera tremenda. Sin dudas que dicho fenómeno climático también fue un factor para que el cansancio se potenciara en varios de los protagonistas. Era increíble, la ventolera de a ratos era la mejor defensora de ambos equipos, ella sola les sacaba la pelota de los pies al más experimentado. Y parafraseando al Bambino Veira voy a decir, a mi me parece que en Ayacucho es donde nace el viento.

 

Posdata de Ida 4: La hinchada tricolor estaba meta pitos, matracas y serpentinas. En una jugada el línea llamó al árbitro y se quejó que los chiflidos del público visitante lo confundían. La máxima autoridad convocó a Oscar López para que este intercediera ante su parcialidad. El Amarillo hizo unos gestos pidiendo paz y ningún otro pitido se escuchó. Lo que si tronó a partir de ahí, fue el cántico a los líneas, a estos le espetaron varios: “Soplame el pito…la puta que te parió” y bue, es así, folclore en el más puro estado.

 

Y tres días después…la vuelta.

 

Posdata de Vuelta 1: El fervor e ilusión del simpatizante “Ferrocarrilero” que se vio en Ayacucho se potenció en el San Martín. Cuarenta minutos antes de comenzar el partido ya casi habían poblado la tribuna techada y embanderado gran parte del perímetro del campo de juego. Algo que no se observaba desde hace años.

 

Posdata de Vuelta 2: La parcialidad de Sarmiento ocupó la tribuna de la cabecera que da a la calle Pueyrredón, cuando, según estos, les habían prometido la Mestelán. O sea, los muchachos estaban recalientes. Encima, recontra encima tampoco les pusieron una cantina. Los choripanes solo los olieron. En la vecina localidad esto no pasó, todos tuvieron acceso a comprarse algo pa´ morfar. Mal por la Liga, mal por la dirigencia de Ferro…eso fue una guachada. Eso no se hace. Después no chisten, y en la próxima aguántense el vuelto.

 

Posdata de Vuelta 3: Ya nombré los chorizos, por ende debo citar la abundante y persistente nube de humo que cubrió todo el campo de juego durante los primeros 45 minutos. Durante ese lapso divisar a los jugadores era una quimera. Por lo visto los sándwiches camperos se terminaron en el entretiempo, ya que para la segunda etapa la visión fue perfecta. Eso marca dos cosas. La primera que los de la Mestelán tenían hambre. La segunda que los que pusieron la cantina se hicieron el día, pero también se quedaron cortos.

Posdata de Vuelta 4: El árbitro Carlos Martínez quién padece una lesión y anda con muletas, no pudo con su genio y se mandó para el estadio a pispiar el partido. El tema es que allí se cayó dos veces. La primera en las cabinas de transmisión y la segunda en la tribuna Luis Alberto Mestelán. Si sigue así, su recuperación tardará más de lo habitual, de eso estoy seguro.

 

Posdata de Vuelta 5: La conocida (y amiga) Alicia Laco acompañó como de costumbre a su marido (hincha de Ferro  el hombre). Pero observó el partido sin traicionar su corazón. Un rompe vientos con los colores amarillo y negro  la cobijaron del vientecillo nocturno. Bien por ella. A su lado estaba Laura Stagnoli que guapamente se descalzó en las gradas y se bancó que el “ofrí” se colara por entre los deditos de sus piecitos. Esas sí que tienen los ovarios bien puestos.

 

Posdata de Vuelta 6: Cuarenta y tres minutos del primer tiempo. Centro de Juan Sánchez, rechaza  un defensor. Antes que pique el Muela Arozarena le pega tres dedos de derecha y la clava (tal cual se lo vaticiné en la tarde) en el ángulo derecho de Albano. Primera explosión extra cuetes. Promediaba la segunda etapa, Villar entra con pelota dominada y somete al golero de la visita. Segunda explosión de la noche. Cuarenta y cinco minutos del complemento el colegiado Pablo Latú pita el final y se produce la tercera explosión. El Muela levanta la copa de campeón y un cuarto estallido retumba en el estadio…y ahí nomás, pegadito en el tiempo, una quinta estampida se produce, pero la oigo solo yo, es la de mi propio corazón. Pero esa es otra historia. Esas son otras letras…que en breve se las compartiré.

 

Posdata de Vuelta 7: Y si, faltaba eso, faltaba la Vuelta…y allí van ellos, los verdaderos héroes de esta crónica. Ellos bailan, ellos gritan, ellos lloran, ellos se tiran de palomita contra el trofeo que los corona como los mejores. Y está bien que así sea, ellos han pasado muchas y han sufrido como pocos. Salud Ferro, salud jugadores, salud Amarillo, ustedes se lo merecen.

 

Hasta la próxima amigos de Minuto 91…que será en breve.

 

Hugo Rodríguez

 hugorodriguezprensa@gmail.com.ar

      

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