Minuto 91 - Todo el Futbol de Tandil y la región

Crónica colorida de Ferro versus Defensores del Cerro

Sobre prepotencias,
segregaciones, entradas en
calor y ruidos insoportables

5/6/2012 | 12:49 | -


 

Menos mal que no tengo que escribir sobre fútbol, quiero decir, sobre el juego en sí. Menos mal que hace un año cuando estaba volviendo de me exilio marplatense, y ante la propuesta de José Payero de redactar para www.minuto91.tv, decía, menos mal que en ese momento decidí garabatear letras sobre el colorido y folclore que rodea a un simple y a la vez complejo match futbolero. Y digo esto porque, luego del  4 a 1 que vi en el Dámaso Latasa para el triunfo de Ferro sobre Defensores del Cerro  tener que explicar que el resultado fue mentiroso sería meterme en un berenjenal del que no sabría salir.

En fin, pero como uno no es de hierro y tiene su visión de lo que pasó en el verde césped  es que al final daré mi vistazo de lo sucedido en el juego. Y si estas letras no llegan, y bue, será cuestión de que escuchen Minuto 91 Radio el próximo lunes a las 13 horas por la AM 1180.

Así que, amigos de tantas lecturas, en los venideros renglones se encontrarán con las perlitas que dejó este partidito de “fóbal” que ya se convirtió en un clásico del balompié serrano.

 

Posdata Braceliana: Tal lo prometido en el programa radial de Payero y Calvo (donde sólo participo cuando mis tiempos laborales me lo permiten) me llegué hasta la entrada de Nigro por donde accede la parcialidad visitante, en este caso el equipo de  las Tunitas. Me encontré con 10 de los 17 efectivos policiales destinados a la seguridad del espectáculo en cuestión. En esa portería los hinchas visitantes eran “medianamente” cacheados y asesorados sobre todo tipo de situaciones, a saber: Que sacaran las baterías de sus celulares-sic-; que no entraran con banderas empaladas y tantas otras cosas.

Lo curioso es que, los 3 policías que quedaron parapetados cuidando la entrada de los locales no exigían nada parecido a lo que si vi y escuché que se les “aconsejaba” a los del Cerro. Por eso, cuando la gente de la “Villa” se queja de discriminación y bue, en este caso habrá que creerles. Pero nobleza obliga, ese tipo de conductas, las discriminatorias, sólo fueron por parte de la fuerza de seguridad y no de los rivales. Pero sigamos. Una vez ingresado a ese sector me acerqué a la cantina para conocer al amigo radial Natividad y me colgué parloteando con la presidente de la institución, la señora del técnico “Pipo” Ruarte. Fue un placer, espero hayan tenido el mismo sentir. Decía, me acerqué  al sector de la visita porque siempre se me reprocha esa ausencia. Bueno, eso no es así, siempre ando husmeando todos los rincones, sólo que esta vez me presenté.

En ese lugar el comportamiento de la parcialidad fue ejemplar, sólo se escuchaban los gritos de aliento para sus jugadores y los habituales y folclóricos en contra de los árbitros y rivales. Bien por eso. Muy bien.

También escuché (y charlé cara a cara) al técnico visitante cuando este llegó diciendo que le querían dar un lugar chiquito, y a su decir “un chiquero”, para que sus jugadores hicieran la entrada en calor. El territorio al que se refería  es el que siempre se usó (curiosamente lo hizo más el local que el visitante durante los últimos 40 años, mínimo), decía, el sitio es el que da sobre un costado de la tribuna Marino Terni y que hace esquina con el portón principal del estadio ubicado en Del Valle y Nigro. Bueno, el técnico se negó y discutió con razón para que la policía le permitiera usar el lugar donde también estaba destinada la parcialidad de su club. La policía primero se negó y luego accedió, pero de mala gana.

A los efectivos de seguridad les falta eso que se llama criterio, porque los tipos con tal de no destinar a alguien para que cuide un portoncito de alambre  lateral, decía, para evitar eso, prefieren que los jugadores salgan a la calle y rodeen el perímetro del estadio, cosa que, por si los policías no saben, les informo, pone en peligro la vida de los deportistas.

A este punto debo añadir otro ítem y que Pipo obvió (u olvidó) comentar. Y este es que la gente de Ferro (Diego Jurrita) les ofreció hacer la entrada en calor, primero en ese lugar antes mencionado, y luego de que terminara el partido de quinta división en el propio césped de la cancha principal. Por el hecho de tener que detener y trasladar los ejercicios de un lugar al otro es que el DT visitante se enojó y pidió ir al de la calle Nigro. Mala voluntad por parte del local no hubo, de eso puedo dar fe. Inoperancia de la policía si, de eso abunda en nuestro medio. Ah, me olvidaba. El calentamiento muscular se realizó de manera normal y sin incidentes, y los jugadores de Del Cerro no les hicieron caso a los polis y volvieron a los vestuarios traspasando sus anatomías por un costadito de las puertitas alambradas cerradas, por la calle no, y está bien que así se hayan hecho respetar. Listo, por ahora este tema termina acá.

Posdata Braceliana 1: De los que no voy a cesar de hablar es de la policía. De ellos todavía no. Y no lo haré porque fueron los que me prohibieron realizar parte de mi trabajo, o sea, el de sacar fotos dentro del campo de juego. El motivo que esgrimieron es que no tenía ninguna remera o campera que certificara que laburo para un medio de comunicación, aún cuando  mostré todas las acreditaciones del año. En fin, la cosa es que la discriminación de la que se queja la gente de las Tunitas también la sufrí yo. Porque al colega Luis Veloz lo dejaron ejercer su labor sin problema, y que yo viera, ninguna indumentaria vestía del diario donde despliega su profesión. En fin, gracias por nada señores uniformados, pero sépanlo, su labor en una cancha no es abusar de su poder por deporte, su función es la de prevenir incidentes, y eso, ya se ha visto, no lo saben plasmar. Lo que si realizan a la perfección es la soberbia y la prepotencia, el tema es que elijen las caras para eso. Que hay excepciones es justo decirlo, como en toda sociedad.

Posdata Braceliana 2: Al igual que el fin de semana pasado los incidentes y calenturas dentro del marco de la justa deportiva se vieron y vivieron sólo en el rectángulo de juego, y, dicho sea de paso, en ese punto la reacción de la policía también fue en cámara lenta. Para salvaguardar la integridad física de los protagonistas, siempre llegan tarde. Pero volvamos al meollo de la cuestión, que son los enojos, rabietas y agresiones de los players para con los árbitros. En esta ocasión el que se sacó mal fue el defensor de la visita Enrique Ravenna y esto fue cuando el asistente Sergio Caresía informó al colegiado principal de un insulto del marcador central, Diego Albo procede a amonestarlo y como ya tenía otro cartón del mismo color lo expulsa. Ravenna enloqueció, corrió casi 10 metros en busca de Caresía y le tiró tres piñas al estilo “Maravilla” Martínez que no llegaron a destino gracias a la rápida escapada del asistente, y también, gracias a sus compañeros que siempre trataron de separar. El lío se esparció por muchos minutos…y la policía ya dije, se acercó tarde y mal. O sea, fueron inoperantes otra vez, porque si no pasó nada, fue gracias a los rápidos reflejos de los protagonistas.

En fin, y acá es donde vuelvo a los sentimientos  escritos hace siete días y que en parte reitero ahora por mera necesidad. Es lamentable, pero el fútbol dejó de ser un simple deporte, aún en ligas amateurs como la nuestra los intereses son muchos. Todos los protagonistas sienten que se juegan más cosas que los lisos y llanos tres puntos. Los clubes (la mayoría) se sienten  perseguidos y ven fantasmas en todos lados. Creen que los árbitros los acosan y que están solamente en su contra, y encima están convencidos que los ex hombres de negro se empecinan en basurear el laburo y sacrificio de toda la semana. El tema es que, ya lo expresé antes y otras mil veces, todos los equipos sienten lo mismo.

La semana pasada escribí eso del Aldón Pirulero. Cada cual debería atender su propio juego. La tarea de los árbitros no es la de tener  en cuenta los sacrificios que hacen cada uno de los jugadores y dirigentes de nuestro balompié. Los jueces sólo tienen que aplicar el reglamente de pe a pa, y usar el mismo criterio para unos y otros. Creer otra cosa es desligarse de sus propias responsabilidades.

En tanto, los jueces deberían actuar en conjunto. O sea, deberían pitar para todos igual. Si en un área el agarrón es penal, en la otra también. Si por la patada del defensor de “Villa por mi cara me estás condenando”  es expulsión, para el de Ferro también y así con todos los colores ¿se entiende? Es ahí y sólo ahí donde dan lugar a que se hablen mil cosas. Negar estas situaciones por parte de ellos también es sacarse el problema de encima. Espero se entienda. Listo, la corto acá, ya demasiado redundé.

 

Posdata Braceliana 3: Vuelvo rápidamente al tema de las entradas en calor y esas yerbitas. No es la primera vez que escucho que la institución del barrio de la Estación “ningunea” a los rivales con el sector que tiene para los ejercicios precompetitivos. Por eso es que me pregunto: ¿Qué club de Tandil, de los que tienen cancha, cuentan con lugares aptos y separados para dicha situación? Y yo mismo me respondo. Ninguno. Si Ferro pudo construir una cancha sintética para que sus deportistas la utilicen están en todo su derecho de hacerlo, eso no es ningunear a los rivales, eso es aprovechar las instalaciones. Todas las canchas de la ciudad tiene desperfectos y cada uno ofrece lo que tiene. Lo correcto sería que, todos los equipos que comprometen su participación en un campeonato tuvieran su propio `field´, y con todas las comodidades. Eso es difícil, entonces hay que acomodarse a la situación. No hay que ser cerrados en el entendimiento de las cosas y por sobre todo, no hay que ser auto perseguido ¿Me explico no?

 

Posdata Braceliana 4: Ya voy llegando al final, se los aseguro. Sólo me quedan tres puntos para narrarles. El primero es que el terreno de juego, el sábado por la tarde, no estuvo reglamentariamente delimitado. Las líneas de cal no se veían. En este caso no sé a quién atribuirle el olvido, si a Ferro por ser el dueño del predio o a la gente del Cerro que arregló jugar de visitante aunque en esta fecha les tocaba ser local. En fin, es sólo un dato, es sólo una observación. Que nadie se me enoje.

Ah, me olvidaba, el que sigue enojado soy yo. Ya que todos se quejan de que no se les brinda las mejores comodidades, yo vuelvo a lo mismo. A la prensa que cubre los partidos, también se la ningunea. Ni un mísero café che, nada de nada…y bue.

 

Posdata Braceliana 5: Con este punto sí los libero. Lo insoportable de la tibia (por clima) tarde en el Dámaso Latasa no fue sólo el mal partido de fútbol que se vio, si no que hubo otro factor, y ese fue el nenito que tenía un arma de juguete con un ruidito que te taladraba los tímpanos. Eso si me sacó de quicio estimado lector. Fue angustiante soportar toda la tarde la musiquita  de la Guerra de las Galaxias y otros enloquecedores soniditos que salían de ese artefacto del demonio.

O sea, cuando Albo pitó el final del match, dos dolorcitos se esfumaron al toque, el de los ojitos y el de mis oiditos…y creo que por primera vez en mi vida (dentro de un estadio) espeté fuerte un: ¡Gracias Dios!

Grito que se parecerá al de ustedes al ver que ya está, que estas letras espicharon en este mismo instante.

Hasta la próxima.

 

Hugo Rodríguez

 hugorodriguezprensa@gmail.com

      

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